Se Les Perdió Su Tortuga Y La Encontraron 34 Años Después En El Ático

By in Historias on octubre 6, 2016 with 0 Comments

Se trata de Manuela, una tortuga de patas rojas que había desaparecido de la casa de la familia Almeida, ubicada en Río de Janeiro en el año 1982.

La familia pensó que la tortuga se había escapado mientras realizaban remodelaciones al hogar, pues los albañiles acostumbraban a dejar la puerta abierta. La buscaron por varios días y no lograron encontrarla.

El padre de familia se quedó completamente solo, su esposa murió y sus hijos se casaron, cada quien hacía su vida por separado. Finalmente el hombre murió y los hijos decidieron arreglar la casa para ponerla en venta.


En el ático/desván había varias cajas abandonadas llenas de polvo, las abrieron para ver si podían conservar algún recuerdo y se llevaron una gran sorpresa. En una de las cajas que se encontraba rota encontraron a Manuela.

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“Quedé pálido, no podría creerlo. Yo crecí jugando con Manuela, la emoción al verla viva fue inmensa. Los veterinarios que la revisaron nos dijeron que se mantuvo con vida comiendo termitas y bebiendo gotas de agua que se condensaban.”

En el lugar había miles de termitas las cuales fueron devastando todo lo que se encontraba en el ático, un lugar que nunca era frecuentado por la familia. Nunca imaginaron que su mascota estaba allí, esperando a ser rescatada.

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Esta noticia despertó el interés de la cadena Globo de Brasil quien realizó una nota en televisión y convocaron a Anthony Pilny, un veterinario especializado en reptiles que trabajaba en el Center for Avian and Exotic Medicine de Nueva York, además de ser consultor de la revista National Geographic.

El veterinario explicó que las tortugas tienen reservas de grasa que las mantienen con vida cuando pasan hambre y se recuperan cuando vuelven a alimentarse.

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La especie de Manuela es llamada “patas rojas”, un tipo de tortuga selvática la cual es capaz de bajar su temperatura corporal y modificar sus procesos fisiológicos permitiéndole entrar en modo stand by.

Manuela vivió durante 34 años en soledad, alimentándose de lo que podía. Seguramente escuchando risas, peleas, alegrías de sus dueños. Nunca se rindió, una tortuga aferrada a la vida que ahora vuelve a estar en compañía.

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